A veces el descuido de pequeños detalles puede originar consecuencias graves.

El mantenimiento preventivo no solo protege los equipos, sino también las instalaciones y al personal. A veces el descuido de pequeños detalles puede originar consecuencias graves.

En los tableros eléctricos, a consecuencia de los ciclos de contracción y dilatación provocados por los cambios de temperatura, puede ocurrir que los tornillos pierdan su torque adecuado. Por esto tienen que ser revisados y reapretados periódicamente para disminuir el riesgo de conexiones deficientes y fallas graves.

En la instalación de un cliente, una barra de distribución se incendió por un mal contacto y sobrecarga en los circuitos. Este tipo de incidentes no solo compromete la seguridad, sino que también puede generar costos inesperados por reparaciones y tiempos de inactividad.

Es posible evitarlos realizando un mantenimiento preventivo adecuado, que incluya la verificación y reapriete de terminales según las especificaciones del fabricante, junto con termografías periódicas, que permiten detectar puntos calientes antes de que se conviertan en un problema mayor.

Si bien efectuamos la reparación, el prevenir siempre será más económico y seguro.